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Veneración a las Imágenes y otros aspectos

Por Pbro. Roberto Delgado

II Concilio de Nicea, 787 (VII Ecuménico contra los iconoclastas)

Temas que abordó:
1) Definición sobre las Sagradas Imágenes y la Tradición
2) De las sagradas elecciones
3) De las Imágenes, de la Humanidad de Cristo, de la Tradición
4) De los errores de los adopcianos
5) Concilio de Francfort, 794. Sobre Cristo, Hijo de Dios, Natural, No Adoptivo
6) San León III, 795-816. Concilio de Friul, 796. De Cristo, Hijo de Dios, Natural, No Adoptivo
7) San León IV, 847-855. Concilio de Pavía, 850. Del Sacramento de la Extremaunción
8) Concilio de Quiersy, 853. De la Redención y la Gracia
9) III Concilio de Valence, 855. Sobre la predestinación
10) San Nicolás I, 858-867. Concilios Romanos de 860 y 863. Del Primado, de la Pasión de Cristo y del Bautismo
11) De la inmunidad e independencia de la Iglesia
12) De la forma del Matrimonio
13) De la forma y ministro del Bautismo

1) Definición sobre las Sagradas Imágenes y la Tradición (Sesión VII)

Definición… entrando, como si dijéramos, por el camino real, siguiendo la enseñanza divinamente inspirada de nuestros Santos Padres, y la Tradición de la Iglesia Católica –pues reconocemos que ella pertenece al Espíritu Santo, que en ella habita–, definimos con toda exactitud y cuidado que de modo semejante a la imagen de la preciosa y vivificante cruz han de exponerse las Sagradas y Santas Imágenes, tanto las pintadas como las de mosaico y de otra materia conveniente, en la Santa Iglesia de Dios, en los Sagrados Vasos y Ornamentos, en las paredes y cuadros, en las casas y caminos, las de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, de la Inmaculada Señora nuestra la Santa Madre de Dios, de los preciosos ángeles y de todos los varones santos y venerables. Porque cuanto con más frecuencia son contemplados por medio de su representación con la imagen, tanto más se mueven los que éstas miran al recuerdo y deseo de los originales y atributarles el saludo y adoración de honor, no ciertamente la latría verdadera que según nuestra fe sólo conviene a la naturaleza divina; sino que como se hace con la figura de la preciosa y vivificante cruz, con los Evangelios y con los demás objetos sagrados de culto, se las honre con la ofrenda de incienso y de luces, como fue piadosa costumbre de los antiguos. “Porque el honor de la imagen, se dirige al original”, y el que adora una imagen, adora a la persona en ella representada.

Porque de esta manera se mantiene la enseñanza de nuestros Santos Padres, o sea, la tradición de la Iglesia católica, que ha recibido el Evangelio de un confín a otro de la tierra; de esta manera seguimos a Pablo, que habló en Cristo (2 Cor 2, 17), y al divino colegio de los Apóstoles y a la santidad de los Padres, manteniendo las tradiciones (2 Tes 2, 14) que hemos recibido; de esta manera cantamos proféticamente a la Iglesia los himnos de victoria: Alégrate sobre manera, hija de Sión; da pregones, hija de Jerusalén; recréate y regocíjate de todo tu corazón: El Señor ha quitado de alrededor de ti todas las iniquidades de sus contrarios; redimida estás de manos de tus enemigos. El Señor Rey en medio de ti; no verás ya más males, y la paz sobre ti por tiempo perpetuo.

Así pues, quienes se atrevan a pensar o enseñar de otra manera, o bien a desechar, siguiendo a los sacrílegos herejes, las tradiciones de la Iglesia, e inventar novedades, o rechazar alguna de las cosas consagradas a la Iglesia: el Evangelio, o la figura de la cruz, o la pintura de una imagen, o una santa reliquia de un mártir; o bien a excogitar torcida y astutamente con miras a trastornar algo de las legítimas tradiciones de la Iglesia católica; a emplear, además, en usos profanos los sagrados vasos o los santos monasterios; si son obispos o clérigos, ordenamos que sean depuestos; si monjes o laicos, que sean separados de la comunión.

2) De las Sagradas Elecciones (sesión VIII)

Toda elección de un obispo, presbítero o diácono hecha por los príncipes, quede anulada, según el canon (Can.apost.30) que dice: “Si algún obispo, valiéndose de los príncipes seculares, se apodera por su medio de la Iglesia, sea depuesto y excomulgado, y lo mismo todos los que comunican con él. Porque es necesario que quien haya de ser elevado al episcopado, sea elegido por los obispos, como fue determinado por los Santos Padres de Nicea en el canon que dice (Can.4): ‘Conviene sobre manera que el obispo sea establecido por todos los obispos de la provincia. Mas si esto fuera difícil, ora por la apremiante necesidad o por lo largo del camino, reúnanse necesariamente tres y todos los ausentes den su aquiescencia por medio de cartas y entonces se le impongan las manos; más la validez de todo lo hecho ha de atribuirse en cada provincia al metropolitano’”.

3) De las imágenes, de la humanidad de Cristo, de la tradición

Nosotros recibimos las sagradas imágenes; nosotros sometemos al anatema a los que no piensan así. Si alguno no confiesa a Cristo nuestro Dios circunscrito según la humanidad, sea anatema. Si alguno rechaza toda tradición eclesiástica, escrita o no escrita, sea anatema.

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